Hoy nos reunimos para despedir a mi hermano mayor y a la persona que por muchos años fue mi figura paterna, pero también nos reunimos para agradecer la vida que compartimos con él.
Para mí no solo fue un hermano, fue un ejemplo, un guía y algunas veces un apoyo.
No crecimos juntos, pero compartimos momentos que solo los hermanos entienden: risas, enseñanzas, diferencias y un cariño que nunca necesitó demasiadas palabras.
Hoy duele su ausencia, pero también queda su recuerdo, su forma de ser y todo y lo que dejó en nuestras vidas.
Mike, gracias por todo lo que me enseñaste, por tu compañía y por los momentos que llevaré conmigo.
Gracias por dejar en mi el legado de amor a la familia y hacia nuestra madre, de ti aprendí que la familia es primero, que la familia es la única que siempre estará en las buenas y en las malas.
Descansa en paz hermano, estoy seguro que no hay mejor lugar en el que pudieras estar... más que en el que estás hoy al lado de mi mamá.